Viaje a Amsterdam

Viaje a Amsterdam

Bici

Marzo 2018.- El viaje de este mes lo dedicamos a Ámsterdam, la “Venecia del Norte”. Capital de los Países Bajos, situada a la orilla del río Ámstel. El centro histórico está formado por una serie de canales semicirculares repletos de bicicletas y a su alrededor se sitúan las casas y almacenes de estilo típico neerlandés. Nuestra visita ha sido de un fin de semana y nos hospedamos en el hotel One, en una zona muy tranquila y con una parada de tranvía justo en la puerta. Llegamos la tarde del viernes, y como la mayoría de los lugares estaban cerrados a las 5 de la tarde decidimos hacer la primera parada en la fábrica de Heineken, puedes visitarla por 17 euros, verás cómo se produce y catar si eres cervecero y te parece buen precio. A la mañana siguiente después de pasear por algunos de sus mercados llenos de color, de sus puestos con flores, semillas y exquisitos quesos, fuimos a la plaza Dam (en neerlandés presa...ya sabes el significado de Ámsterdam), centro histórico de la ciudad y lugar de encuentro de autóctonos y recién llegados, porque de allí salen gran cantidad de excursiones a pie, todos los free tours parten de esta plaza central rectangular con un pilar en piedra blanca en recuerdo a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial. En el otro extremo de la plaza verás el Palacio Real, la iglesia gótica y el Museo de Cera. La visita guiada del free tour fue bastante amena, nos dio una vueltecita de más de dos horas y concluyó justo en frente de la casa de Ana Frank, indudablemente nos pusimos en cola para visitarla y en menos de dos horas, estábamos dentro, eso sí, nos tocó almorzar bocadillos de pie. Fue sin duda alguna la visita más impactante de todo el fin de semana. La casa está muy bien organizada, puedes trasportarte a la época de la Segunda Guerra Mundial y a lo acaecido en la familia Frank. A pesar de no ser una visita guiada, con los trípticos y las salas interactivas lo entenderás perfectamente, fueron solo 9 euros así que, nos trajimos varios libros para regalar, creo que ha sido el mejor de los suvenires que he traído en mucho tiempo. Después de la visita, nos quedamos un poco pensativos, la crueldad humana parece no tener límite, así que, para levantar el ánimo, nos fuimos a comernos un maravilloso crep de chocolate, es uno de los olores típicos del centro de la ciudad, huele a chocolate, cerveza y dependiendo de si hay ó no coffeeshops cerca, podrás distinguir otra clase de olores… 
A la noche cenamos en la cervecería De Prael Brewery, te encantará, con cerveza propia, una comida casera excepcional y buen precio y para continuar la noche hicimos otro free tour por el Barrio Rojo, puedes pasear libremente por él. Sinceramente, en este mundo en el que ya uno viene a vuelta de todo, ver a mujeres espectaculares y no tanto mostrándose semidesnudas en “ventanas” no es lo más impactante de este viaje, aun así, nos reímos mucho, te hace pensar en la hipocresía, en lo mundano, en lo que tiene valor o no y hasta dónde puede llegar la libertad de expresión. En estos días de actualidad, ¿no es un viaje a otro país, con otra cultura lo que puede dar valor a lo que tienes ó valorar lo que no?.

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