Manilva pide una mayoría de izquierdas

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Manilva.- Los resultados de las pasadas elecciones de mayo han dejado una cosa clara en el municipio de Manilva, y es que las urnas arrojan una apuesta clara por un gobierno de izquierdas, y puede decirse más, que lo que pide el pueblo es una mayoría de izquierdas.

Antonio Barragán Benítez y todo su joven y renovado equipo, han ganado con limpieza las elecciones tras una convulsa legislatura en la que uno de sus ediles se cambió de bando, y otra trabajó en los últimos días para que Mario Jiménez y Compromiso Manilva ganaran las elecciones.

Y a ellos, el pueblo también les ha dicho que no, que tal vez no eran merecedores del puesto que ostentaron y mucho menos de disfrutar de una trabajada victoria fraguada en el esfuerzo y la confianza de que, ¡si se quiere se puede!, pero desde el trabajo y en una campaña en la que ha quedado demostrado que el dinero no lo da todo, aunque parece que ayuda.

Debe de ser ahora, cuando el líder de Izquierda Unida lleve adelante los contactos que le permitan garantizar la gobernabilidad del municipio, como fuerza más votada, y debe de hacerlo pensando en toda esa gente que ha votado por el trabajo y el esfuerzo, pero sobre todo en programas, en dar cumplimiento a todas y cada una de las promesas electorales que él mismo ha realizado y de las que su socio de gobierno aporte.

Mario Jiménez se ha quedado a las puertas de ser la fuerza más votada, en tanto que Diego José Jiménez, ha pasado a ser la tercera fuerza política en el municipio, en su tercer intento por lograr la alcaldía de Manilva. El Partido Popular pierde un edil y deja sólo a Francisco Miguel, al que su participación en el anterior gobierno no le ha dado el rédito esperado, en tanto que Ciudadanos no llega al Ayuntamiento de Manilva, ni por mérito de sus candidatos ni de su programa y tampoco, por el propio peso natural de la formación naranja en el conjunto del estado y de la Comunidad Autónoma.

Qué decir de la ASM-MSI de Emilio López Berenguer, que no ha logrado representación municipal y parece despedirse así, todo un clásico en el salón de plenos manilveño, en tanto que VOX, se ha diluido como un azucarillo en el café de ese hipotético sueño, en el que unos pocos confundieron churras con merinas en materia de elecciones, y se han llevado el varapalo que una lista encabezada por un inexistente líder, se merecía.

Sea como fuere, las urnas han hablado y lo dicho, han enviado un mensaje claro, el municipio debe de tener un gobierno fuerte y estable, desde una mayoría de izquierdas que habrá que trabajar.