​José Aguilar Cervera (el salero)

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La entrevista de José López-Pozas

Enero 2020.- José Aguilar Cervera (El Salero)

Subimos hasta Martagina para pasar un agradable rato con “José el Salero”, manilveño de 81 años padre de 3 hijos y abuelo de 7 nietos.

José nos dice que ha pasado “prácticamente toda la vida aquí, en aquella casa nací y pasé con mis padres y hermanos la infancia”, al tiempo que señala la vivienda y nos cuenta que sólo salió de joven “una temporada a Francia a trabajar en la agricultura y otro año y pico a Barcelona y aunque lo ganaba muy bien, me tuve que volver porque aquel clima me afectaba mucho”.

Ya de vuelta a Manilva José estuvo trabajando nos cuenta, “en Dragados y Construciones como auxiliar de topografía en la construcción de la actual A7” y nos dice que en aquellos años de su juventud “por aquí no había nada, sólo chozas y más arriba un cortijo” pero asegura que la zona sigue teniendo el encanto de antaño, se ve el mar perfectamente y mirando hacia el suroeste sólo hay monte “y muchos jabalíes por la noche” y mirando para la otra zona, se ven huertas, y más alejado vemos el hospital equino y las urbanizaciones todavía sin terminar.

“Teníamos que bajar a Sabinillas andando, en bicicleta y a veces en burro”, relata José quien también recuerda que semanalmente venía un hombre al que llamaban “El Charletón” que vendía pescado fresco por las casas y que “subían también 2 maestros a darnos clases, D. Andrés de Robles que era de Jaén y D. Martin”.

Mientras charlamos con José Aguilar, vamos bajando hacia las huertas en compañía de su hija Encarni, “según la época del año, plantamos tomates, pimientos, berenjenas, patatas, cebollas, remolachas, brócolis, coliflor, fresas, coles, judías verdes que por la calidad que tienen, se venden todas a parte de nuestros plátanos y limones”.

Antes José llevaba las frutas y verduras al mercado de mayoristas de La Línea, pero hoy en día sólo venden en el mercadillo de los domingos de Sabinillas “además de huevos, porque tenemos nuestras gallinas ponedoras”.

Muchas gracias a José por dedicarnos su tiempo y el domingo sin falta, iremos al mercadillo a llevarnos sus maravillas ecológicas y naturales, de la huerta martaginera.