Hablamos con Pedro Benítez Urieta, zapatero

|


Pedrourieta


Nuestra gente, por José López-Pozas

Pedro Benítez Urieta


Manilva.- Manilveño de 68 años me cuenta, “nací en la calle Duquesa  en una familia de 4 hermanos”. Zapatero de profesión “hacía zapatos, botas, botines… y por supuesto remendaba en el taller de la casa de la calle Duquesa, en Manilva”.

Un oficio muy difícil actualmente ya que “ahora en los bazares se vende calzado muy barato y la gente no se molesta en arreglarlo, los tira y se compra otro”.

Hablamos de cómo era el pueblo hace años y me cuenta que sigue siendo el mismo pueblo de aquellos tiempos “nos seguimos conociendo todos, muy diferente a Sabinillas, donde reside más gente de fuera”.

Pero no todo fue remendar, “había que buscarse el jornal” , así que estuvo trabajando de portero muchos años primero en la discoteca “Los Cencerrones” unos 10 años, y después en la discoteca “Kiria” otros 9 años.

Era joven y fuerte pero “fueron años muy duros, terminaba en la discoteca de madrugada, y me iba a la finca Cortesín a envasar uvas, de ahí a la zapatería, y muchas veces me llamaban además de la vega del rio Manilva a rebotar cebollas”  y me asegura que no se podía negar, porque si nó no lo llamaban.

Ya jubilado, sigue trabajando “en el campo en un terrenito con unos amigos y de vez en cuando remiendo algún zapato para un familiar, pero mi pasión son los pájaros y las jaulas que yo mismo hago”.

No he contado que para esta entrevista estamos en una cochera rodeados de jaulas con perdices, jilgueros, canarios y me llama la atención una especie que nunca he visto y de inmediato Pedro me aclara que “son perdices blancas”.

Antes vendía canarios en muchas zonas como Dos Hermanas pero ya solo se dedica a las perdices y a fabricar jaulas de todo tipo.

“He trabajado mucho en esta vida” y sin dudarlo me enseña las manos marcadas por el esfuerzo.

Muchas gracias Pedro por atendernos a mi y a La Voz y a seguir trabajando con lo que a uno realmente le guste, que eso sí que es calidad de vida.